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La muerte y resurrección de Cristo

(la oración contemplativa)

Celebración del Domingo


Elaborado por los obispos del Sínodo

de la Iglesia ortodoxa griego-católica ucraniana

(Patriarcado Católico Bizantino)

+ Samuel OSBMr

+ Markian OSBMr

+ Metodio OSBMr

+ Elías OSBMr

la edición corregida, el 1 de enero de 2012


La introducción

La resurrección espiritual de la Iglesia comenzará a través de la renovación del celebración del día de la Resurrección – del Domingo.

En este folleto proponemos los modelos de la celebración del día de la Resurrección (de todos los domingos), pero al principio presentamos la reflexión sobre el sufrimiento y muerte de nuestro Salvador y Señor.

Los medios para la renovación de la Iglesia

Los pilares básicos de la vida espiritual son:

1) la reflexión sobre las últimas cosas – muerte, juicio, eternidad;

2) la reflexión sobre el sufrimiento de Cristo, Su muerte y Su resurrección gloriosa.

Al comienzo del tercer milenio, la apostasía en masa del cristianismo alcanza su punto máximo. La teología histórico-crítica ha puesto en duda la Divinidad de Cristo, Su sacrificio redentor en la cruz, Su resurrección, e incluso la inspiración divina de la Sagrada Escritura. La declaración Nostra aetate y el gesto apóstato de Juan Pablo II en Asís en 1986, introdujeron al revés de la reverencia a Dios, la reverencia a los demonios y el paganismo. Esto llevó a la destrucción de la identidad cristiana y de la misión verdadera. El medio más poderoso de la demonización de la Iglesia es la obediencia a la jerarquía apóstata. Estos traidores están en la unidad del espíritu con los masones. Bajo la falsa obediencia, las masas de los creyentes católicos oficialmente siguen el camino a la condenación eterna.

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En los años , el Sínodo de los Obispos de la Iglesia ortodoxa Griego-Católica Ucraniana (IOGCU) se dirigía a todos los jerarcas católicos con un llamamiento a confesar la verdadera fe y a renunciar a las herejías. Ellos no lo hicieron (con unas pocas excepciones) y en resultado han caído bajo la maldición de Dios. Los sacramentos que administran – ordenaciones sacerdotales, las Misas, las confesiones – ya no son válidos.

Como el Papa Benedicto XVI promulgó la beatificación blasfema del apóstata Juan Pablo II, de esta manera atrajo la anatema de Dios sobre sí mismo. De hecho, por este gesto promulgó la anatema póstumo contra Juan Pablo II. La beatificación fue una tragicomedia pública. A través de este gesto, ambos papas fueron públicamente excomulgados de la Iglesia.

Dios es el que lanza esta anatema. Ella sale de la Palabra de Dios. El apóstol Pablo dijo: Mas aun si nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro Evangelio del que os hemos anunciado, sea o antes hemos dicho, también ahora decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro Evangelio del que habéis recibido, sea anatema. (Gl 1:8-9)

Los sacerdotes y los creyentes sinceros preguntan: ¿Qué haremos? ¿Cómo vamos a orientarnos en este momento de confusión y traición extrema por parte de la jerarquía de la Iglesia? La Iglesia es una, santa, universal (católica) y apostólica. Estos signos de la ortodoxia de la Iglesia están en Cristo Jesús, en Su Evangelio, en la doctrina apostólica y en la Tradición de los Santos. Traidores y herejes que tienen el espíritu del anticristo, a pesar de que ocupan los cargos altos, ya no pertenecen a la Santa Iglesia. Bajo su gobierno ella se ha convertido en la ramera del anticristo. Los que se han alejado de Cristo y del Evangelio y obstinadamente no quieren arrepentirse serán condenados eternamente. No hay caminos alternativos a la salvación (véase: Hch 4:12).

A la pregunta de lo que debemos hacer siempre fue, es y será una sola respuesta por Dios: ¡Arrepentíos y creed en el evangelio! (Mc 1:15) y no en la jerarquía apóstata de la Iglesia. ¿Cómo debemos arrepentirnos y cómo creer en el Evangelio? Tenemos que confesar nuestro propio pecado. Llamarlo por su nombre verdadero. Romper con él, así como con la herejía del método histórico-crítico y con el espíritu herético de Asís. Todo esto contradice a la doctrina ortodoxa de la Iglesia. Después de este paso es necesario recibir a Jesús por nuestro propio Salvador y Señor. Y luego debemos seguirLo de acuerdo con el Evangelio.

Sínodo de los Obispos de la IOGCU ofrece aquí uno esquema espiritual de la renovación de los creyentes y de toda la Iglesia.

Este esquema contiene tres puntos:

1) la contemplación de la pasión del Señor;

2) la celebración del domingo;

3) las horas litúrgicas.

Hacia el punto 1) La contemplación de la pasión del Señor

Incluye la contemplación de la pasión en Getsemaní, la vía crucis y las siete últimas palabras de la cruz.

El tiempo óptimo para la contemplación: 20,00-21,00, así llamada hora santa.

El jueves 20,00-21,00 contemplamos:

a) Última Cena y Getsemaní,

b) Del Getsemaní al Gólgota,

c) La primera palabra de la cruz.

El viernes 20,00-21,00 contemplamos:

a) La segunda palabra de la cruz,

b) La tercera palabra de la cruz,

c) La cuarta palabra de la cruz.

El sábado 20,00-21,00 contemplamos:

a) La quinta palabra de la cruz,

b) La sexta palabra de la cruz,

c) La séptima palabra de la cruz.

Hacia el punto 2) Celebración del domingo

El sábado después de las 21,00 comienza la noche cuando vivimos la Resurrección de Cristo. No se sabe exactamente a qué hora ocurrió, y por lo tanto toda la noche es santa. Comenzamos con una hora de la contemplación de la Resurrección de Cristo:

a) la realidad de la Resurrección de Cristo,

b) la resurrección con Cristo de Su Madre,

c) la resurrección con Cristo de cada uno de nosotros.

Esta ora la contemplamos desde 21,30 hasta 22,30

Podemos orar la segunda hora, ya sea durante la noche o temprano por la mañana:

a) la aparición de los ángeles y remoción de la piedra,

b) el encuentro de Cristo resucitado con María Magdalena,

c) el encuentro de Cristo resucitado con las mujeres.

Tercera hora:

a) el encuentro de Cristo resucitado con Pedro,

b) el encuentro cerca del lago de Genesaret,

c) la Ascensión de Cristo al cielo.

Cuarta hora 08,00-09,00 – vivimos por la fe la realidad del envío del Espíritu Santo:

a) el bautismo por el Espíritu Santo,

b) el bautismo por el fuego,

c) petición por y recibimiento del don de la profecía.

Por la tarde o durante la hora santa 20,00-21,00 rezamos la quinta hora:

a) Emaús,

b) el encuentro con los apóstoles,

c) el encuentro con Tomás.

La reunión de la comunidad de los fieles se lleva a cabo el domingo por la tarde. De acuerdo con los Hechos de los Apóstoles 2:42 la reunión incluye:

a) una hora de la oración,

b) una hora de enseñanza – es decir, la hora de enseñanza apostólica,

c) una hora o más – el testimonio en la comunidad fraternal,

d) la Misa (una hora) – si no participaran en la Misa en otro tiempo.

Hacia el punto 3) Las horas litúrgicas

En la Iglesia era la tradición de que habían los intervalos regulares para los creyentes, y especialmente para los religiosos, en las cuales se detenían varias veces al día para rezar. Proponemos renovar esta tradición eclesiástica probada. En las horas: antes de dormir, cuando nos despertamos, a las 9,00; 12,00; 15,00; 18,00; 21,00 rezamos una breve oración de contrición perfecta y del amor perfecto. Al final de la oración repetímos un verso de la Sagrada Escritura, así llamada palabra de la vida. Este verso repetímos en la oración durante dos semanas. La Palabra de la vida para dos semanas se encuentra en nuestras páginas web: www. uogcc. .

“+ En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.”

¡Effata! (¡Ábrete!) “Yo soy arbitrario. Yo soy hedonista. Yo soy juez de los demás”.

“¡Marana tha!” (¡Ven, Señor!), “Jesús, Jesús, Jesús, ten piedad de mí pecador” (cinco veces a las cinco llagas de Cristo).

“¡Shema (Escucha), Israel (tu nombre), ame a Dios!”, “Jesús, mi Dios, Te amo con todo corazón, con toda alma y con todas las fuerzas. Ahora, pierdo mi alma por Ti y el Evangelio.

Palabra de la vida (un versículo de la Sagrada Escritura se cambia cada 14 días, (la cita se repite tres veces)

(Resumen:) Desde ahora hago todo + en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (3 veces).

Consejos prácticos:

· La oración debería ser dirigida por un líder. Este líder es responsable para la lectura de la introducción antes de cada tercio de oración, observe el tiempo de los intervalos y el ritmo de la oración en las segundas y terceras partes. Esto es necesario para que sea la unidad durante la oración y que los oradores no estorbarían unos a otros durante la oración.

· La lectura de la introducción es una fuerte motivación para penetrar en las verdades dadas. Por eso las introducciones deben ser leídas en voz alta y clara.

· En la última parte de los modelos de la Resurrección hay siempre una canción. Por eso es necesario que sea una persona responsable por el canto.

· Después de una o dos horas de la oración deben ser al menos 10-20 minutos para compartir el testimonio de la oración. El testimonio de la experiencia personal es un estímulo para los miembros de los grupos de oración.

· En cuanto a los debates en la comunidad fraternal – ellos proceden de la enseñanza apostólica y también se ocupan de los problemas que los cristianos enfrentan en el mundo de hoy, de cómo vivir verdaderamente con Cristo hoy, cómo renovar la vida familiar, cómo promover sólidos principios morales, cómo luchar contra la manipulación de los niños, contra la desmoralización, etc. Es necesario que los hombres de nuevo se hagan las cabezas de las familias y sean conscientes de su responsabilidad para la salvación de las almas que Dios les ha confiado a ellos.

· Porque los sacerdotes celebran la Misa en el séptimo día, no pueden celebrar el día de la Resurrección en pequeños grupos en la forma bíblica. Por lo tanto, tienen que elegir otro día (mejor el lunes), el cual se dedicará a la oración, la Palabra de Dios y la comunidad fraternal. Tenemos que señalar que sin la oración interior la comunidad de los sacerdotes será incapaz de crecimiento espiritual. Este folleto contiene los modelos de la oración interior – una oración del corazón.

Este modelo de la oración puede ser practicado también por los jóvenes, seminaristas, mujeres o niños.


Última Cena y Getsemaní

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

El jueves por la noche Jesús junto con sus apóstoles están en el Cenáculo. La Pascua está relacionada con el sacrificio del cordero y con la cena pascual. Estas fiestas recuerdan la salida de Israel de la esclavitud del faraón de Egipto. Jesús vino a liberar la humanidad de la esclavitud del pecado y del diablo.

Al principio, Jesús lavó los pies de los apóstoles. De esta manera les dio el ejemplo de la humildad y del amor. Después advierte a los apóstoles del espíritu de la traición, detrás de la cual es el diablo.

Luego Jesús habla sobre el amor: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus hermanos.”

También habla sobre el Espíritu Santo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad.”

Después Jesús instituyó el Sacramento de la Eucaristía: “El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros. Haced esto en commemoración mía. Del mismo modo tomó el cáliz diciendo: Esta es la alianza nueva y eterna... Todas las veces que comáis este pan, y bebáis este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que él venga.” (cf. 1 Co 11:23)

Jesús ya había dicho antes: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él." La Eucaristía hace presente la muerte de Cristo. Nuestra unidad con la muerte de Cristo se está expresada en las palabras: “Padre, no se haga mi voluntad, sino la Tuya.” Si en esto seguimos a Jesús verdaderamente, el Espíritu Santo obra en nosotros.

Getsemaní

Después Jesús salió con sus discípulos para el otro lado del arroyo de Cedrón. Había allí un huerto llamado Getsemaní. Jesús dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte. Quedaos aquí y velad conmigo.”

Jesús rezaba: “Padre, aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lc 22:42) Después se volvió a sus discípulos y los halló durmiendo. Dijo a Pedro: “¿Así que no habéis podido velar ni una sola hora conmigo? ¡Velad y orad!” (Mt 26:40-41) Lleno de tristeza y angustia, Jesús oraba aún más intensamente. Su sudor caía en las gotas de sangre hasta la tierra.

En la primera oración, Jesús se dio cuenta del terrible sufrimiento y la muerte cruel que Le esperaba.

Durante la segunda oración, la conciencia de la abominación del pecado cayó sobre Jesús. Él, el Cordero Inmaculado, toma sobre sí mismo todos los pecados del mundo. Sufre angustias mentales extremas.

Durante Su tercera lucha culminante de oración, Jesús vive la agonía espiritual más intensa. Se da cuenta de que el fruto del pecado es la condenación eterna en el infierno. ¡Él ve que muchos rechazarán Su sacrificio redentor y Su sufrimiento será en vano para ellos!

Por su obediencia al Padre, Jesús destruyó la raíz del pecado. ¡Él es ejemplo para nosotros de cómo cumplir la voluntad de Dios, aunque a costa de los sufrimientos más grandes!

2. Un versículo de la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos repetímos: “Padre, si quieres, aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. (Lc 22:42)

3. La oración con la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos decimos junto: “¡Padre!” y uno añade: ¡No se haga mi voluntad, sino la tuya!

4. La oración del corazón (5 minutos)

Todos llamamos: “Aaaa... ba” . Vivo: “¡No se haga mi voluntad, sino la tuya!”

Del Getsemaní al Gólgota (Vía crucis)

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

Jesús es arrestado: El apóstol-traidor trajo a los soldados y los guardias del templo con antorchas en Getsemaní. Se acercó a Jesús y le dio un beso traidor. A continuación los soldados prendieron a Jesús.

Jesús ante Anás: Le llevaron al sumo sacerdote Anás. Él interrogaba a Jesús sobre muchas cosas. Uno de los guardias golpeó a Jesús en la cara.

Jesús ante Caifás: Anás envió a Jesús atado al sumo sacerdote Caifás. Caifás dijo: “¡Te conjuro por el Dios vivo que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios!” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho.” El sumo sacerdote rasgó su vestidura diciendo: “¡Ha blasfemado!” La multitud empezó a gritar: “¡Es reo de muerte!” Luego comenzaron a escupirle en la cara y Le golpaban en la cabeza.

Pedro niega a Cristo: Pedro estaba sentado fuera en el patio. Aquí él negó a Cristo tres veces, jurando: “No conozco a ese hombre.” Cuando el gallo cantó, Pedro se acordó de las palabras de Jesús. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

La primera vez ante Pilato: En la mañana, la jerarquía eclesial llevó a Jesús atado al gobernador Pilato. Habiendo escuchado a ambas partes, Pilato dijo: “No encuentro ninguna culpa en este hombre.” La jerarquía eclesial aumentaba el terror psicológico. Con promesas y amenazas obligaron al poder estatal a cometer un crímen. Lo mismo ocurre hoy en día. Pilato los envió con Jesús a Herodes, que decidiese el asunto.

Jesús ante Herodes

La segunda vez ante Pilato: Herodes remitió a Jesús de nuevo a Pilato. La jerarquía eclesial instó a Pilato para que condenara a Jesús a la muerte.

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